Supongo que muchos me echábais de menos pero han sido unos meses duros. Sin embargo creo que os voy a resarcir con lo que tiene pinta de un culebrón del que ahora os doy la primera entrega.
Hace poco pregunté en el Facebook si alguien trabajaba en Telefónica. Fue una llamada al aire, casi desesperada y a la que, como pronto entenderéis no tuve respuesta (supongo que probablemente por vergüenza).
Os pongo en antecedente, para que entendáis que mi solución final, ha sido dar a conocer al público la complicada, compleja, tortuosa, y desesperante ruta para cambiar de compañía telefónica, para que me preste servicio Telefónica, o como quieren llamarse ahora Moviestar (que no sé si son estrellas y menos aún si se mueven). Me ha parecido que lo más oportuno es hacer en compañía ese Camino de Santiago, o Vía Crucis, o como queráis adjetivarlo.
Lo intentaré narrar como si fuese una historia, un cuento, o uno de esos relatos que a algunos os gustan tanto.
Todo comenzó aproximadamente un 20 de Abril de 2010. Uno de esos días de frío de la primavera de ese año. Mi familia y yo mismo, no dábamos crédito a lo que nos ocurría en las últimas fechas. Creíamos que nos habíamos trasladado a finales del siglo XX cuando día tras día, nuestra conexión a internet bajaba a una velocidad de 64. No os confundáis, 64 k, no Megas. Ante la reiteración en la lentitud, decidimos cambiar a la marca española de referencia y patrocinador de mil eventos deportivos y culturales, en ese momento, todavía Telefónica.
Ansiosos por el cambio de compañía y, ante todo, de poder abrir el correo electrónico antes de que caducase, recibimos una extraña llamada diciendo que habían portado el servicio de voz (eso significa que las llamadas ya se hacen con telefónica) pero que no les constaba que hubiésemos contratado la ADSL. Mi casa se convirtió en un caos. Las sirenas de alarma sonaron. Rezos para que no perdiésemos la conexión aunque fuese como casi en la prehistoria.
Por eso el pasado 14 de Mayo, presenté mi primera reclamación a telefónica solicitando rapidez en subsanar el problema y que cumpliesen con el contrato que habíamos firmado. Además también pedíamos quién nos llamó en su momento para comunicarnos que no había ADSL ya que nos pareció extraño ya que era un número que comenzaba por 95 y que no os lo muestro entero aunque lo tengo guardado y que se tomasen medidas contra un señor que se identificó como responsable de Telefónica y cuyo nombre también callo, porque supongo que simplemente era un mandado.
El otro día (ya estamos en el mes de Junio, desde Abril) recibí una llamada de “¿calidad?” para comunicarme que intentarían subsanar el error y de momento lo dejé ahí.
Creo que es buen momento considerar acabado el primer capítulo de esta novela por entregas que, por desgracia creo, tendrá muchos capítulos de los cuales estaréis debidamente informados.
Os pongo en antecedente, para que entendáis que mi solución final, ha sido dar a conocer al público la complicada, compleja, tortuosa, y desesperante ruta para cambiar de compañía telefónica, para que me preste servicio Telefónica, o como quieren llamarse ahora Moviestar (que no sé si son estrellas y menos aún si se mueven). Me ha parecido que lo más oportuno es hacer en compañía ese Camino de Santiago, o Vía Crucis, o como queráis adjetivarlo.
Lo intentaré narrar como si fuese una historia, un cuento, o uno de esos relatos que a algunos os gustan tanto.
Todo comenzó aproximadamente un 20 de Abril de 2010. Uno de esos días de frío de la primavera de ese año. Mi familia y yo mismo, no dábamos crédito a lo que nos ocurría en las últimas fechas. Creíamos que nos habíamos trasladado a finales del siglo XX cuando día tras día, nuestra conexión a internet bajaba a una velocidad de 64. No os confundáis, 64 k, no Megas. Ante la reiteración en la lentitud, decidimos cambiar a la marca española de referencia y patrocinador de mil eventos deportivos y culturales, en ese momento, todavía Telefónica.
Ansiosos por el cambio de compañía y, ante todo, de poder abrir el correo electrónico antes de que caducase, recibimos una extraña llamada diciendo que habían portado el servicio de voz (eso significa que las llamadas ya se hacen con telefónica) pero que no les constaba que hubiésemos contratado la ADSL. Mi casa se convirtió en un caos. Las sirenas de alarma sonaron. Rezos para que no perdiésemos la conexión aunque fuese como casi en la prehistoria.
Por eso el pasado 14 de Mayo, presenté mi primera reclamación a telefónica solicitando rapidez en subsanar el problema y que cumpliesen con el contrato que habíamos firmado. Además también pedíamos quién nos llamó en su momento para comunicarnos que no había ADSL ya que nos pareció extraño ya que era un número que comenzaba por 95 y que no os lo muestro entero aunque lo tengo guardado y que se tomasen medidas contra un señor que se identificó como responsable de Telefónica y cuyo nombre también callo, porque supongo que simplemente era un mandado.
El otro día (ya estamos en el mes de Junio, desde Abril) recibí una llamada de “¿calidad?” para comunicarme que intentarían subsanar el error y de momento lo dejé ahí.
Creo que es buen momento considerar acabado el primer capítulo de esta novela por entregas que, por desgracia creo, tendrá muchos capítulos de los cuales estaréis debidamente informados.
No hay comentarios:
Publicar un comentario